Les acercamos la segunda parte de la entrevista a Fernando Álvaro, Director Académico del Programa MBA de la Universidad de Palermo. Van a encontrar muchos conceptos importantes para los que están evaluando continuar sus estudios después de la carrera de grado, y más sobre la relación de emprender con un MBA. Si te perdiste la primera parte, ingresá acá.

 

– ¿Qué ventajas hay en cursar un posgrado o un MBA?

Esto se ve de dos maneras distintas, por lo menos en la Escuela de Negocios que estoy dirigiendo. Nosotros entendemos que, ya sea para emprendimientos como para trabajar en una empresa y crecer en una organización, todo profesional que crece necesita de dos cosas:

● Ser muy bueno en algo.

Tener un expertise por el cual lo reconozcan. Es decir, un expertise bien formado en un área de negocios en particular. Marketing, finanzas, administración, recursos humanos o lo que sea. Tenés que tener tus skills, tus habilidades, y ser diferente. Pero esa parte sola no alcanza.

● Poder comprender cómo funcionan el resto de las áreas de una organización.

¿Cuál es el impacto de lo que vos hacés en las otras áreas que no tienen que ver con tus roles? Cuando uno puede entender eso de mejor manera y estás trabajando en una empresa, ahí es donde tu crecimiento empieza a tener muchas más posibilidades. ¿Por qué? Porque cada cosa que vos hacés, vas a ser capaz de explicarla y mostrar el impacto que tiene en el trabajo de los demás.

Eso te permite tener una red de contactos mucho más potente, crecer en la organización porque vos podés comprender realmente el negocio de una manera integrada.

– ¿Y si querés emprender?

Ahora por otro lado, si sos un emprendedor aplica de la misma manera, porque tenés que ser muy bueno en algo para hacer un negocio. Se supone que es tu pasión la que estás empleando para generarlo, pero en Latinoamérica solamente un 10% de los emprendimientos pasan de la primera etapa. Y habitualmente tiene que ver con que no hay un entendimiento del resto del negocio.

Entonces sos buenísimo diseñando zapatos o haciendo carteras, pero no sabés cómo leer un balance, no sabés cómo generar una relación con un cliente, no sabés cómo manejar equipos, no entendés la tecnología que hay por detrás y eso te genera un montón de problemas.

Por eso, en cualquiera de los dos casos, por un lado tenés que ser muy bueno en algo y también tener la capacidad de entender todas las áreas de un negocio. Ése es el verdadero valor de un MBA. Por lo menos en el nuestro, donde podés cursar toda una profundización de las áreas de la organización y también profundizar sobre las áreas de estudio que prefieras: marketing, finanzas, estrategia o negocios digitales, por ejemplo.

– ¿Qué percepción tenés en tus clases sobre la participación de los estudiantes en las empresas? ¿Notás cambios en relación a otros años?

Hay un desenamoramiento, y no lo digo como una crítica, de los jóvenes profesionales respecto de las empresas.

Esto lo vemos incluso en la consultora con otros clientes. Se ve que hay empresas que antes solamente con el logo, lo que se llamaba “marca empleadora”, y la propuesta de valor que hacían, la gente tenía una intención de seguir creciendo ahí adentro.

Hoy, en mi caso por ejemplo, en un aula tengo 21 alumnos, de los cuales casi todos trabajan en relación de dependencia y casi todos están buscando tener su propio emprendimiento. Entonces hay un menor enamoramiento con las estructuras organizacionales grandes, con la vida corporativa, hay menos impacto en ese sentido.

El alumno, si bien viene con una carga profesional y con un background de empresa, muchas de las preguntas te las hace de los dos lados. Desde lo laboral actual y desde su sueño de emprender. Eso se nota bastante como cambio en los últimos años. Antes tenías un costado corporativo mucho más fuerte, de hecho las Escuelas de Negocios estaban enfocadas mucho más en las relaciones corporativas y menos en lo que era toda la parte de emprendimiento.

– Y a modo de cierre ¿qué te gustaría agregar?

Habitualmente estamos muy seteados a pensar en el corto plazo. En todo, en la vida en general y en Latinoamérica somos “cortoplacistas” para pensar. Nos cuesta mucho. Son pocas las personas que realmente hacen el trabajo de entender cuál es el perfil profesional que quieren generar.

Así es que son pocas las personas que dicen “OK, de acá a 5, 6, 7 años me gustaría ser un profesional de estas características. Y para eso tengo que buscar ciertas experiencias, ciertos aprendizajes, ya sean académicos como profesionales.”

En relación a lo que ustedes hacen desde Tienda de CVS, al contar la historia de un profesional casi con personal branding y cómo se estructura.

Si uno lee un currículum de una persona, tendría que ver cómo todos los pasos que dio tienen una lógica, y forman a ese profesional en especial.

A menudo eso no se ve y son pocos los que lo plantean. Cuando tengo charlas con los ingresantes a las maestrías, lo primero que les pregunto es a dónde quieren llegar, cuál es el background que tienen y les recomiendo cuál es el camino que deberían hacer.

Me parece que es algo que más profesionales deberían estar preocupados en mirar y les daría un mejor resultado.

Cada vez más, uno es dueño de su destino y uno no necesita un plan concreto que te diga paso a paso qué vas a hacer pero, por lo menos, sí necesitás tener muy claro adónde querés llegar y que tus esfuerzos y energía estén puestos en eso.

 

– ¡Muchas gracias!

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