Comenzás tu búsqueda con mucha motivación, y al promediar los 2 o 3 meses activaste tantas puntas que seguir el hilo de los resultados requiere mucho esfuerzo. Vale la pena tomarse un tiempo para organizar las postulaciones y no perderse de nada.

Cuando estás buscando trabajo intensamente, dedicás horas de tu tiempo de la misma manera que una ocupación importante: estudiar, trabajar o practicar un deporte. Y el esfuerzo debería ser medido en resultados.

Tal vez ya lo hagas, pero si no es tu caso, te damos algunas puntas para organizarte.

Frená por un momento y creá un documento de seguimiento.

Básicamente dividí las columnas por medios (referidos, sitio de empleo, e-mail, etc.), cuándo te contactaste y qué resultados obtuviste. Es importante dejar en claro fechas para conseguir respuestas, cuando se pueda. Por ejemplo, si envío un currículum para un puesto y recibo la confirmación de recibido, una semana más tarde puedo preguntar en qué fechas creen que van a tener novedades y agendar un nuevo correo.

Acá dejamos un documento de ejemplo para que puedas descargarte.

No seas invasivo.

De la misma manera que te acercas a una persona en la vida real, hay algunas reglas para respetar cuando estás en el proceso de búsqueda de trabajo. Dejá un tiempo prudencial entre contacto y contacto, entablá una relación con la persona y sé concreto en lo que necesitás. Si sabés que no hay una vacante a la que tu contacto pueda referirte, podés pedir consejos.

Hablá con docentes, amigos y familiares pidiendo recomendaciones para presentarte. Y también su feedback sobre tu trayectoria. Tal vez estés buscando en una industria incorrecta o dejaste de lado puertas sin tocar. Agradecé toda la ayuda que te den y retribuí cuando tengas la oportunidad.

Descansá entre búsquedas.

Liberá tiempo de tu agenda para hacer actividades que saquen el foco y la energía del “trabajo de buscar trabajo”. Caminá, leé, reunite con amigos o distraete con cualquier plan que te despeje y haga bajar el stress de las postulaciones.

Tener tiempo libre va a hacer que tu búsqueda sea más productiva y que encuentres alternativas diferentes, porque vas a estar más fresco y receptivo a lo que se viene. Es una obviedad, pero no por eso dejamos de aclararlo: dormí las horas necesarias, alimentate bien y poné en marcha un estilo de vida saludable para que las dificultades propias de este proceso no te afecten físicamente.

Cuando uno está bien, es más simple transitar con normalidad posibles rechazos, la incertidumbre o la falta de perspectivas claras. Si tomamos el proceso como lo que es, un negocio y la oferta/demanda de servicios a empresas (sí, tu fuerza de trabajo es en definitiva un servicio) vas a tener más posibilidades de desligarte de culpas o lamentos por no llegar al resultado esperado.

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Y, si necesitás ayuda con tu currículum, dejá tus datos abajo.